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	<title>Semeruco</title>
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		<title>El día que nació una idea</title>
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		<pubDate>Tue, 06 Apr 2010 18:02:05 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Amilcar</dc:creator>
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		<description><![CDATA[“Las palabras son la configuración acústica de las ideas”
Novalis, poeta alemán
 A diferencia de Novalis, cuando voy a la práctica me doy cuenta lo fácil que es crear palabras y lo complicado que es crear buenas ideas a partir de las palabras. Alguna vez terminé pensando que la mente es un jardín donde las ideas son [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: right;"><em><a href="http://www.semeruco.com.ve/wp-content/uploads/2010/04/semeruco_cumple_11.jpg"><img class="alignleft size-full wp-image-652" title="semeruco_cumple_1" src="http://www.semeruco.com.ve/wp-content/uploads/2010/04/semeruco_cumple_11.jpg" alt="" width="250" height="250" /></a>“Las palabras son la configuración acústica de las ideas”</em></p>
<p style="text-align: right;"><em>Novalis, poeta alemán</em></p>
<p><em> </em>A diferencia de Novalis, cuando voy a la práctica me doy cuenta lo fácil que es crear palabras y lo complicado que es crear buenas ideas a partir de las palabras. Alguna vez terminé pensando que la mente es un jardín donde las ideas son semillas que, retoñan gracias a pequeñas acciones cotidianas, o por otros factores de índole intangible como la esperanza.</p>
<p> Intentaré explicarles con la mayor sencillez que me sea posible. Un año y algunos meses atrás, almorzaba con mi familia en un pequeño restaurante decorado amorosamente con adornos caseros y centro de mesas artesanales. Nos atendió un hombre de mirada gentil que le hablaba a la clientela con tono de agradecimiento, y por la manera como nos trataba, supuse que era el dueño de aquel lugar que parecía un sueño logrado con el sacrificio de años y malas horas de arduo trabajo.</p>
<p> -¡La especialidad de la casa es el jugo de semeruco!- Dijo con una sonrisa amable</p>
<p> Pedí el jugo por dos razones, la curiosidad infantil de probarlo, y porque aquella palabra pronunciada con esa candidez de hogar tuvo un efecto musical en mis oídos. Luego de tantear su sabor agridulce rico en vitamina  C, seguía pensando en lo agradable que resultó escuchar su nombre, semeruco, era como si ese sonido pintoresco se deslizara por mi cabeza (tal vez por eso se volvió una de las tanta semillas que tengo en el jardín de mi mente).</p>
<p> Supe que debía hacer algo con aquella semilla. Para esos días desarrollaba cierto gusto por escribir reportajes sobre temas no convencionales en la medida que las fuentes de información pudieran ser comprobadas, y claro está, me lo permitiera el alcance de mi destreza. Hice algunos intentos inocentes en Facebook, donde varios de mis amigos cercanos dejaban algunos comentarios (aunque estaba casi seguro que lo hacían por apoyarme y en realidad no se tomaban la molestia en leer), y mientras más me  dedicaba al pasatiempo de construir textos, aquella palabra pintoresca que encierra la esencia de una región, mi región, seguía apareciendo como un pensamiento titilante.      </p>
<p> Decidí irme por el camino fácil y la usé para nombrar un blog donde todo aquel contenido ignorado en Facebook, podría tener más oportunidades de ser leído por algún incauto. Así  hace 365 días (en los que no recuerdo si hacía tanto calor, y tampoco  agradecía por la lluvia que hoy extraño) me encontraba colgando el primer post de esta página, el tema en cuestión era la existencia de una supuesta organización secreta que maneja los hilos de la economía global, (el artículo se llama ¿Los dueños del mundo? Y los que estén interesados aún pueden leerlo). Meses después hice una incursión imprudente en el relato breve donde terminé remando entre las tendencias e ideas que iban apareciendo, titilantes como la palabra semeruco, que ya no era una semilla sino un pequeño retoño que se fue regando con letras cotidianas, a veces llenas de vicios, de imperfecciones propias del ser humano, o de la inocencia de escribir impulsado por una pequeña esperanza.</p>
<p> La misma esperanza que fue creciendo junto a los lectores de éste portal y de todos quienes han ido apoyándolo con el paso del tiempo, que al final son los principales jardineros de esa pequeña semilla que retoñó después de visitar un restaurante criollo, y que no tiene intenciones de grandeza, sino de regalar una forma de entretenimiento sencillo con estas palabras de gratitud.</p>
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		<title>La muerte es como Scarlett Johansson</title>
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		<pubDate>Thu, 11 Mar 2010 04:22:41 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Amilcar</dc:creator>
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		<description><![CDATA[La última vez que vieron a Esteban Jiménez entrando a su apartamento, regresaba de echarse las cartas en un local esotérico que escogió al azar. Esa mañana de sequía inclemente, salió buscando respuestas sobre aquel sueño repetitivo donde dormía en una urna flotando en mar abierto, como si buscara una proeza gloriosa sólo para su [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://www.semeruco.com.ve/wp-content/uploads/2010/03/Scarlett.jpg"><img class="alignleft size-full wp-image-636" title="Scarlett" src="http://www.semeruco.com.ve/wp-content/uploads/2010/03/Scarlett.jpg" alt="" width="300" height="198" /></a>La última vez que vieron a Esteban Jiménez entrando a su apartamento, regresaba de echarse las cartas en un local esotérico que escogió al azar. Esa mañana de sequía inclemente, salió buscando respuestas sobre aquel sueño repetitivo donde dormía en una urna flotando en mar abierto, como si buscara una proeza gloriosa sólo para su imaginación.</p>
<p>Consultó su sueño con un viejo tarotista de facciones maltrechas, era de tez negra y usaba unos desgastados lentes de carey marrones. Bajo los cristales, sus ojos evidenciaban años de cansancio espiritual. La interpretación de su sueño no fue de lo más satisfactoria.</p>
<p>-Esto no puede ser ¡Es imposible!-</p>
<p>-Eso dicen las cartas hermano lo lamento-</p>
<p>-¿Cómo es que ese sueño de mierda significa que me voy a morir en seis días? ¿Cómo puede estar tan seguro de ello?-</p>
<p>-Es el designio de los santos hermano, tal vez su tarea en este mundo ha terminado, le recomiendo que ponga todo en orden-</p>
<p>-¿Hay algo que pueda hacer?-</p>
<p>-Espere a la muerte en paz-</p>
<p>-¿Es posible saber como voy a morir?-</p>
<p>-Los santos son tercos y misteriosos hermano, es mejor esperar sus designios con paciencia-</p>
<p>Paciencia, paciencia, paciencia, resonaba la frase en la mente de Esteban cuando las bisagras de la puerta anunciaban su llegada en el apartamento. Decidió darse un baño de novia para arrancarse de olores a chocolate, melaza y anís que pescó en la guarida del espiritista.</p>
<p>Pensó tantas formas de aludir a la muerte que se proyectaban en su mente como diapositivas, al tanto que las gotas heladas impactaban su sien para relajarlo de las migrañas que le provocaron las noticias del anciano-¡Ese viejo marico quería sacarme plata, seguro me quería brujear para salvarme de la muerte, ojala yo fuera  oncólogo para decirle que la próstata le va a explotar en dos días, a ver qué va a hacer, viejo marico!- dijo como si esperara respuesta del grifo -ya se lo que voy a haré para joderlo- escupió un buche de enjuague bucal y siguió mirándose en el espejo- me voy a encerrar seis días y me le aparezco allá a ver que coño me va a decir-</p>
<p>Después de la ducha revitalizante, Esteban se preparó un pan con vegetales y jamón de pavo, tomó un vaso de leche y un pan dulce que se endureció en el fondo de la nevera. Miró la comida con desconfianza- ¡Nah, no vaya a ser que me de una bacteria intestinal o una diarrea que me haga cagar el alma y me deje en el sitio- puso el pan en el plato- mejor me aguanto unos días, además no me vendría mal hacer dieta-</p>
<p>En la pared el reloj del pato Lucas movía sus brazos para marcar las 11:00pm. Esteban se sentía pesado y en verdad deseaba dormir –Me voy a aguantar esta noche sin dormir, no vaya a ser que me de un paro dormido, prefiero estar despierto y si algo pasa llamo a Martínez desde el balcón-</p>
<p>Pasó la noche viendo las películas de una sola X que pasan en los canales regionales, donde a los actores se les nota de sobra que no se saben las líneas y que no son actores serios por las corbatas de bacterias que usan antes de tirar en cada escena.</p>
<p>Llegó la mañana y se sintió orgulloso de ganarle el primer round a la muerte, de hecho, saber que no hubo ningún indicio de muerte en el ambiente  levantó su ánimo como para aventurarse a leer un libro. Luego de desenterrar una obra de Asimov entre las gavetas de objetos que alguna vez guardó con la excusa de que volvería a usar, Esteban retomó la lectura en la página 144 y la abandonó en la 146 cuando se dio cuenta que olvido las primeras 143. Así que pasó el día leyendo revistas amarillentas que reseñaban la muerte de la princesa Diana y que Francia ganó el mundial.</p>
<p>El día pasó rápido y fluido, Esteban decidió racionar el usó de su energía corporal durante sus días de enfrentamiento con la muerte. En la noche intentó ver las películas X de RCTV nuevamente, pero lo aburrieron tanto que decidió poner la televisora evangélica para permanecer despierto entre los gritos de los pastores que parecían dejar las hemorroides en cada acto.</p>
<p>Amaneció de la misma forma que anocheció, silenciosamente y sin previo aviso, los destellos de la televisión en la pared se fueron aclarando a medida que la luz penetraba por el balcón. Esteban  se postró en el mueble de la sala revisando la otra mitad de revistas que reseñaban la muerte de Kurt Cobain y el fin de grunge.  Releyó tanto el artículo que memorizó la cantidad de puntos y comas que había en cada párrafo.</p>
<p>Cuando llegó la noche, se postro frente al balcón para entretenerse con la imagen viva que regalaba la ciudad, abajo se veían los carros de los solteros vagabundos en movidas sospechosas, el ir y venir de los borrachos tambaleándose en las areperas. Cuando amaneció la imagen fue sustituida por las mujeres en uniformes bancarios y los taxis recogiendo a estudiantes somnolientos y apurados.</p>
<p>El hambre ya estaba haciendo los estragos que hace en los refugiados de guerra, Esteban quiso bañarse para recuperar vitalidad, pero pensó que sería de alto riesgo resbalar con su jabón y estrellar la cabeza contra los filos del grifo.  Repitió la rutina de las revistas y leyó los pronósticos del horóscopo para 1991, al leer su signo recordó que en segundo grado le robaron el morral de las tortugas ninjas, y entendió por qué decía que sufriría una pérdida trágica.</p>
<p>Los  días cuatro y cinco fueron un poco más aparatosos, la voz chillona del evangélico se desvanecía en sus oídos, el peso de sus párpados era prácticamente insostenible, por eso pensó que sería innecesario desgastar sus ojos leyendo artículos sobre el muro de Berlin y la invención del Fax. Los gases gástricos cada vez eran más amargos y calientes, la piel de sus brazos se veía avejentada como una concha de parchita. Esteban pasaba las horas imaginando como lucía la muerte, si vestía una capucha roída por el tiempo, o sería un caballero encantador de buena conversación y modales justos. –¿Y si es como Scarlett Johansson? ella tiene cara de inocente, a lo mejor se me hace más fácil negociarle una extensión de vida y mandársela al  marico que me metió en este peo- pensó con la mirada postrada en las fisuras del techo.</p>
<p>Llegó el amanecer del día seis, Esteban caminó como una momia torturada hasta sillón de la sala, su lengua pastosa de adhería en las paredes porosas de su paladar que pasó seis días enteros sin degustar un  mísero bocado, apenas tenía fuerzas para moverse, la única voz que escuchaba era la de su pensamiento, sus ojos veían los objetos en matices opacos y no lograban recrear formas exactas, sentía sus neuronas haciendo implosión, era una tortura para él armar una frase coherente, se imaginaba a la muerte como Scarlett Johansson, cubierta por un capuchón negro, siendo encantadora y formal, en el último instante de lucidez que pudo permitirse entendió que ya no tenía fuerzas para vencer aquella muerte casual, y se rindió ante sus formas misteriosas de actuar, así que prefirió cerrar los ojos para soñar que dormía flotando en una urna.</p>
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		<title>El Barón Samedi</title>
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		<pubDate>Tue, 02 Mar 2010 01:23:10 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Amilcar</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Después del terremoto, mi primera impresión de Puerto Príncipe era la de una tierra condenada al olvido. Los olores penetrantes a orina con estiércol rociaban el ambiente desde las costas pintadas con un mar turquesa, hasta las montañas color ceniza donde reinaba la imponencia de un paisaje estéril y decadente. Prendí un cigarro para disimular [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://www.semeruco.com.ve/wp-content/uploads/2010/03/NEGITO-BANNER-2.jpg"><img class="alignleft size-medium wp-image-616" title="NEGITO BANNER 2" src="http://www.semeruco.com.ve/wp-content/uploads/2010/03/NEGITO-BANNER-2-300x198.jpg" alt="" width="300" height="198" /></a>Después del terremoto, mi primera impresión de Puerto Príncipe era la de una tierra condenada al olvido. Los olores penetrantes a orina con estiércol rociaban el ambiente desde las costas pintadas con un mar turquesa, hasta las montañas color ceniza donde reinaba la imponencia de un paisaje estéril y decadente. Prendí un cigarro para disimular que aquellos olores estaban comenzando a marearme, y le dije al conductor que pusiera en marcha el vehículo. El paupérrimo estado de la vía apenas nos permitió recorrer un tramo mísero a través de caminos zigzagueantes a medio asfaltar.</p>
<p>Las personas que caminaban por ambos bordes de la carretera parecían albergar la misma desolación que vivieron sus ancestros durante la esclavitud, iban con las cabezas bajas y sus miradas marchitas rebotaban en el suelo. Era inevitable que sintiera lástima como cualquier otra persona lo haría, por un momento quise volver a la comodidad de mi oficina y apreciar el ajetreo de la ciudad visto entre las hoja irregulares de mi Tamarindo bonsái –¡El dedo del diablo ha pasado por acá! ¡Siempre hemos sido un pueblo maldito monsieur Rojas&#8230;un pueblo maldito!- me habló mi guía con su español afrancesado, le pregunté a Antoine cuanto faltaba para llegar a nuestro destino y el motivo real de mi viaje, falta poco, no se preocupe, los zombis son torpes así que deben seguir caminando por la zona todavía, me respondió con naturalidad.</p>
<p>Tan sólo escuchar la palabra zombi me hacía sentir ligeramente estúpido e incrédulo, la misma sensación que tuve cuando un brigadista (que resulto ser fanático de mis reportajes paranormales), me envió una carta narrando su experiencia en Haití, en el sobre iba adjunta una fotografía de un hombre anciano vestido con ropas raídas, tenía la pupila de los ojos blanqueada como si hubiese sido quemada con ácido, y sostenía una piedra que pesaría el triple de su contextura, el chico me aseguraba por su vida que era un zombi, y que en Puerto Príncipe vagan por las calles a cualquier hora del día.</p>
<p>La analicé con cuidado parar evitar irme de boca y escribir cualquier sandez sobre el asunto, y aunque la imagen era bastante convincente, no podía arriesgar mi credibilidad a pocos meses para el lanzamiento de mi libro “Enigmas modernos”, además el mundo estaba muy sensible con el tema de Haití como para que llegara un periodista tildado de sensacionalista a escribir sobre algo tan tétrico. No obstante, el asunto del zombi era tan delicado como llamativo.</p>
<p>Antes de escribir una palabra investigué y me hundí en un meollo de teorías que afirman y niegan la posible existencia de zombis, lo que si era cierto es que los Haitianos se toman el tema en serio, a tal punto, que muchas veces antes de enterrar a sus muertos les inyectan sal en la sangre o los decapitan para que los bokores, brujos diabólicos del vudú, no los esclavicen como zombis. También hay teorías que deniegan el asunto y dicen que se usa el veneno de un pez llamado Peje Sapo, que causa una especie de catalepsia en los individuos, los cuales una vez que son velados y enterrados al creerse muertos, suelen despertar al cabo de días gracias a los supuestos poderes de los brujos vudú, que luego los dominan usando diversas drogas para hacerle creer a la gente tal patraña. ¡Era obvio pensar que en la cuna del vudú la gente está más pendiente de alimentar el estomago que el conocimiento!</p>
<p>Otras lecturas por la red me llevaron al caso de Clervius Narcise, según el mismo contaba, estuvo enterrado por dos días, y luego una voz le dijo ¡Levántate!, cuando salió de la tumba le amarraron los brazos con cuerdas y lo pusieron a trabajar en una plantación. Los informes habían certificado su muerte el tres de mayo de 1962 en el hospital Albert Schwitzer, otras de las tantas edificaciones que el terremoto convirtió en un rumor lejano del viejo y decadente Puerto Príncipe.</p>
<p>Tras contarle el asunto de la fotografía a mi editor, éste me convenció de que me arriesgara a realizar el viaje, dijo que no tendría nada que perder, si llegaba a Venezuela con un vídeo y una foto de un zombi ganaría lectores y aplastaría detractores, además era un material útil para la promoción del libro, también dijo que la experiencia no sólo me llenaría la mente de ideas sino que me endurecería el carácter, ¡Aún no se que quiso decir con eso!, pero en vista que el mismo se ofreció a patrocinar mi pequeña búsqueda me había quedado sin opciones ni argumentos.</p>
<p>Los matices del cielo se fueron opacando hasta timbrarse de un tono cenizo, Antoine bajó tanto la marcha del automóvil que podía escuchar como los cauchos machacaban las piedras. Nos adentramos por una senda escabrosa que flanqueaba un sembradío marchito, a unos setenta metros de distancia había un grupo de hombres vestidos en harapos, caminaban dando bandazos como un animales de arado, se movían con ademanes mecánicos y hablaban con voz nasal, entre la multitud había un hombre colocando varias calaveras alrededor de una cruz que había sido vestida con un saco negro y un sombrero de copa negro, también le amarraron una barba artificial.</p>
<p>¡Baje la cabeza monsieur Rojas, están allá, tomé sus fotos y grabe su video rápido para irnos de aquí!</p>
<p>-Antoine ¿No me vas a decir que estás asustado?-</p>
<p>-Esto no pinta bien-</p>
<p>-¿Pero que es lo que pasa allá?</p>
<p>-Parece que hay un bokor entre los zombis…está haciendo un ritual para el barón Samedi, seguro quiere esclavos-</p>
<p>-¿Barón que coño?-</p>
<p>- Samedi, un dios vudú de la muerte-</p>
<p>-Tenemos que acercarnos-</p>
<p>- Son fuerzas malignas que usted no imagina, ni se le ocurra-</p>
<p>Los minutos oscurecieron el cielo cenizo y la plantación fue envuelta por la noche, el disparador de mi cámara sonaba como metralleta, le di la handicam a Antoine para que grabara el ritual mientras yo tomaba las fotos. Uno de los supuestos zombis que estaba mirando la cámara de frente comenzó a caminar en nuestra dirección, luego lo siguieron dos más ¡ El bokor… El bokor, nos vio el bokor!, dijo Antoine con su mirada nerviosa puesta en la pantallita de LCD, ¡Nos va a maldecir!, yo tenía tanto pánico como ganas de fotografiar los ojos blanqueados del zombi que no se inmutaban por el flash.</p>
<p>Sus manos mugrientas de barro seco comenzaron a rozar la carrocería deslucida de la camioneta, los gritos nasales se encajonaron en la cabina como alaridos en un matadero industrial, ya me había resignado a ser víctima de la aventura más bizarra que podría vivir hasta que comenzó otra réplica del terremoto; y los zombis furibundos decidieron seguir de largo como si tuvieran cosas más importantes que hacer, el bokor se esfumó entre la maleza dejando atrás los materiales y los conjuros maliciosos que usó para invocar al Barón Samedi.</p>
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		<title>Sobre el oficio de escribir y la sequía</title>
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		<pubDate>Fri, 19 Feb 2010 22:59:18 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Amilcar</dc:creator>
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			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://www.semeruco.com.ve/wp-content/uploads/2010/02/sequia-embalse.jpg"><img class="alignleft size-medium wp-image-609" title="sequia-embalse" src="http://www.semeruco.com.ve/wp-content/uploads/2010/02/sequia-embalse-300x205.jpg" alt="" width="300" height="205" /></a>Era tarde para arrepentirse, una maliciosa corriente de aire desvió el improvisado parapente de Mauricio contra el cableado rupestre que se izaba sobre la emisora del pueblo. Se suponía que lo arrojaría contra los cables y quedaría como los chicharrones de cerdo que venden en las carreteras, o por uno de aquellos golpes del destino y sus innumerables consecuencias, la suerte de éste aventurero pueblerino podría tomar un cariz más alentador, si tan sólo hubiese un corte de luz en el pueblo poco antes de que quedase colgado como una marioneta voladora.</p>
<p>Por allí el cuento iba muy bien, aunque debía solucionar el origen del milagro, de hecho tenía varios apuntes sueltos en mi agenda, pero nada que le daba forma al relato, las hojas de papel (cabe destacar que es bond reciclado e impreso por ambos lados) peregrinaban de la impresora a la papelera y de la papelera nuevamente al escritorio.</p>
<p>Mientras miraba el techo de la biblioteca como si la respuesta estuviera entre las tablas iluminadas por las lámparas de luz blanca, prendí la radio y la voz mentolada del locutor hablaba del fenómeno “El niño” y como éste calienta las aguas de nuestras costas sudamericanas, de los estragos que provoca a escala mundial, de cómo en Perú los pescadores se navegan por mares secos de cardúmenes y en Ecuador se ahogan entre peces. ¡Un fenómeno de estas características fácilmente sería la chispa final de algún cuento! Al fin tenía un milagro! Sería el racionamiento de energía que el gobierno venezolano ha venido realizando por la sequía que ha ocasionado el fenómeno de “El Niño” en los embalses de agua.</p>
<p>De nuevo recordé a Mauricio, lo visualizaba con su semblante manso e ingenuo, parado en lo alto de la montaña viendo las luces del pueblo brillar como lamparitas de iglesia, con sus ganas recias de probar su valía y ganarse la caja de Anís que apostó contra Joaquín Contreras tres días atrás en las fiestas patronales – ¡Si logras aterrizar en el pueblo todo ese Anís es tuyo, y te regalo un ovejo también- La frase se repitió por última vez en la mente de Mauricio antes que saltara al vació y sus botas de goma sobrevolaran los maizales que parecían dibujados con óleo. Con esa retahíla de hechos estaba seguro que podría darle vida al relato, busqué en el repertorio de mi I-Pod alguna canción para sumergirme en lo que estaba viviendo Mauricio mientras la brisa del campo acariciaba su pecho sudoroso. No hallé nada interesante.</p>
<p>Con la idea encaminada, restaba entrar en concentración y dejar que el placer de narrar se apoderará de mí, mis dedos ya rozaban el teclado cuando Brandom (mi labrador dorado) comenzó a ladrar echado en el suelo, hay quienes dicen que si un perro ladra de esta manera se trata de un mal presagio, la mayoría de las veces es porque alguien ha muerto, en mi caso, es porque estaban por racionar la luz en mi casa, antes de pestañar mi biblioteca quedó en penumbras, y los lomos de los libros eran silueteados por los rayos de luna que penetraban por el ventanal. Mauricio y su parapente rudimentario fueron tragados por el manchón negro de mi monitor, allí entendí que mi mal presagio no era el corte de luz, sino que ya no podría salvarlo.</p>
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		<title>El ungido</title>
		<link>http://www.semeruco.com.ve/?p=572</link>
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		<pubDate>Mon, 01 Feb 2010 17:21:58 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Amilcar</dc:creator>
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		<category><![CDATA[Literatura Ligera]]></category>

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		<description><![CDATA[
Según leí en wikipedia la palabra Cristo proviene del latín christus, éste del griego jristós, &#8216;χριστoς&#8217;, y que la palabra hebrea mashíaj (mesías) contrario a lo que se cree no significa salvador, más bien es un elegido que posee virtudes morales e intelectuales que se aprecian para fungir como Sumo Sacerdote o Rey. En fin, [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;">
<p style="text-align: justify;"><span lang="ES-VE"><a href="http://www.semeruco.com.ve/wp-content/uploads/2010/02/reportero-3.jpg"><img class="alignleft size-medium wp-image-571" title="reportero-3" src="http://www.semeruco.com.ve/wp-content/uploads/2010/02/reportero-3-300x200.jpg" alt="" width="300" height="200" /></a>Según leí en <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Cristo" target="_blank" onclick="pageTracker._trackPageview('/outgoing/es.wikipedia.org/wiki/Cristo?referer=');">wikipedia</a> </span>la palabra <span>Cristo</span> proviene del <a title="Latín" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Lat%C3%ADn" onclick="pageTracker._trackPageview('/outgoing/es.wikipedia.org/wiki/Lat_C3_ADn?referer=');"><span style="color: windowtext; text-decoration: none;">latín</span></a> <span>christus</span>, éste del <a title="Idioma griego" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Idioma_griego" onclick="pageTracker._trackPageview('/outgoing/es.wikipedia.org/wiki/Idioma_griego?referer=');"><span style="color: windowtext; text-decoration: none;">griego</span></a> <span>jristós</span>, &#8216;χριστoς&#8217;, y que la palabra hebrea <span>mashíaj (mesías) contrario </span>a lo que se cree no significa salvador, más bien es un<span> </span>elegido que posee virtudes morales e intelectuales que se aprecian para fungir como Sumo Sacerdote o Rey. En fin, más allá de aclarar una curiosidad recurrente que arrastré desde mi infancia, averiguar aquello carecía de importancia para mí. Esa mañana antes de cubrir la pauta tuve que documentarme con ciertas terminologías católicas porque iba a entrevistar a varios miembros de grupo religioso que paseaban de ciudad en ciudad llevando uno de los tantos retratos que lloran sangre, se hacían llamar carismáticos y se decía que tenían facultades curativas.<span> </span></p>
<p style="text-align: justify;">Ya alguna vez me tocó desmentir los poderes de sanación de algún retrató mágico, o de una virgen que apareció en la funda de una almohada después que una mujer durmiera probando un nuevo hidratante capilar, lamentablemente antes que llegaran los expertos del Vaticano aquel trozo de tela no pudo soportar las pruebas científicas que le hicieron en la tintorería. Una vez más salí con mis insumos de trabajos habituales, es decir la cámara y el grabador dispuesto a olfatear alguna mentira, incluso investigué sobre una extraña clase de bacteria gastrointestinal llamada <span>Serratia marcescens, la cual produce una extraña pigmentación roja muy parecida a la sangre cuando tiene contacto con el medio ambiente, y se ha comprobado que éste microorganismo puede alojarse en las palomas que suelen defecar en estatuas y paredes, por lo tanto cuando la bacteria tiene contacto con una pared, humedad, calor, etc, segrega la pigmentación roja que se filtra hasta los cuadros creando la ilusión de las lágrimas celestiales. </span></p>
<p style="text-align: justify;">Con todos aquellos argumentos preparados llegué a la iglesia con el sol de mediodía punzando la piel de mi cuello, para mi sorpresa la “Casa de Dios” estaba cerrada para sus hijos, intenté mirar hacia dentro a través de los vitrales abrillantados por la luz, la capilla estaba más muerta que un panteón. A los lejos escuché el eco de varios susurros indescifrables, parecían lamentos lejanos que se camuflaban con el polvo del mediodía, los seguí hasta toparme con una pequeña entrada de madera donde las oraciones de la gente se escuchaban con más claridad, antes de que mis nudillos tocaran la puerta una voz nasal me llamo a mis espaldas, ¡Usted es Daniel Rojas! ¡Llega tarde!, era un hombre de<span> </span>que sufría los estragos de la calvicie y tenía un bigote canoso que se le chorreaba casi hasta la barbilla. Ya estábamos por irnos, me dijo sin que le confirmara quien era.</p>
<p style="text-align: justify;">Adentro estaba el padre rodeado de una pequeña muchedumbre de personas orando, todos sostenían un copo de algodón virgen<span> </span>entre sus manos y tenían cara de sufridos, entré en silencio y bajé la cabeza para ocultar la gracia que me ocasionaba la escena, el hombre puso su mano en mi hombro y me dijo que lo siguiera a través de un pequeño pasillo impregnado de un intenso aroma a jazmín.</p>
<p style="text-align: justify;">Allí había un grupo más pequeño de gente orando frente a un cuadro del Sagrado Corazón de Jesús que manaba sangre por la frente y los ojos, en el pecho del retrato se formaba un cúmulo de aceite que goteaba casi imperceptiblemente hasta la base del marco donde se acumulaba y era recogido en algodones por sus cuidadores, de inmediato supe de donde provenía el olor a flores. A primera impresión admití que era bastante impresionante, y decidí caminar a su alrededor antes de tomar la primera fotografía, ¡Está llorando por Haití!&#8230; ¡No, yo creo que está llorando por la pobreza en el mundo!, comentaron dos ancianas mientras inspeccionaba el cuadro, a mi lado había una joven de unos veinte años de edad con los surcos de lágrimas<span> </span>que se escurría hasta su papada.</p>
<p style="text-align: justify;">Pregunté por los propietarios del retrato y se me acercó una mujer mayor de contextura frágil y facciones alargadas, comenzamos a hablar y me contó una vieja historia de cómo el cuadro amaneció un día lleno de sangre, y que nunca sale igual en todas las fotos, que en algunas Cristo parece un adolescente casi ingenuo y en otras un hombre maduro castigado por los golpes de la vida,<span> </span>incluso que hay personas que toman fotos y no aparece nada, ¡Deben tener a mandinga encima! Pensé y sonreí disimuladamente.</p>
<p style="text-align: justify;">¡Parece erguido por favor! Me dice la mujer, luego tomó un trozo del mismo algodón que todo el mundo sostenía en sus manos y me ungió con él tal como hacían los judíos con sus sacerdotes y reyes. Me explicó que yo sería el protagonista de un milagro y con una sonrisa amable dijo que esperaba haberme sido útil en lo que yo necesitaba para mi trabajo. En realidad lo que hizo fue distraerme con los cuentos del cuadro y evitó explicar los supuestos poderes curativos que tienen algunos miembros del grupo carismático.</p>
<p style="text-align: justify;">Al cabo de unos minutos, salí por la puerta principal de la iglesia con mis expectativas cubiertas a la mitad, puesto que no tuve el suficiente tiempo para tratar de desenmascarar el fraude del cuadro, no quise hacerlo delante de la gente por una cuestión de decencia. Caminaba por la calles<span> </span>pensando como comenzaría el reportaje cuando fui ensordecido por el sonido apabullante de una corneta, mi cámara cayó en medio del asfalto y luego vi al camión desbocado estrellarse contra un aviso publicitario.</p>
<p style="text-align: justify;">El chófer se bajo trasteando con las manos en la cabeza, alterado preguntó si todo estábamos bien, se me acercó parar comprobar que no me pasó nada, yo estaba intacto, en cambio los restos de mi cámara quedaron esparcidos por el asfalto,<span> </span>el hombre parecía tan apenado como asustado, y me explicó que no tenía frenos, y de no ser por que crucé la calle en ese momento no se habría podido chocar con el aviso publicitario que estaba junto a la pequeña guardería.</p>
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<p style="text-align: justify;"><span lang="ES-VE">Según leí en wikipedia </span>la palabra <span>Cristo</span> proviene del <a title="Latín" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Lat%C3%ADn" onclick="pageTracker._trackPageview('/outgoing/es.wikipedia.org/wiki/Lat_C3_ADn?referer=');"><span style="color: windowtext; text-decoration: none;">latín</span></a> <span>christus</span>, y éste del <a title="Idioma griego" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Idioma_griego" onclick="pageTracker._trackPageview('/outgoing/es.wikipedia.org/wiki/Idioma_griego?referer=');"><span style="color: windowtext; text-decoration: none;">griego</span></a> <span>jristós</span>, &#8216;χριστoς&#8217;, y que la palabra hebrea <span>mashíaj (mesías) contrario </span>a lo que se cree no significa salvador, más bien es un<span> </span>elegido que posee virtudes morales e intelectuales que se aprecian para fungir como Sumo Sacerdote o Rey. En fin, más allá de aclarar una curiosidad recurrente que arrastré desde mi infancia, averiguar aquello carecía de importancia para mí. Esa mañana antes de cubrir la pauta tuve que documentarme con ciertas terminologías católicas porque iba a entrevistar a varios miembros de grupo religioso que paseaban de ciudad en ciudad llevando uno de los tantos retratos que lloran sangre, se hacían llamar carismáticos y se decía que tenían facultades curativas.</p>
<p style="text-align: justify;">Ya alguna vez me tocó desmentir los poderes de sanación de algún retrató mágico, o de una virgen que apareció en la funda de una almohada después que una mujer durmiera probando un nuevo hidratante capilar, lamentablemente antes que llegaran los expertos del Vaticano aquel trozo de tela no pudo soportar las pruebas científicas que le hicieron en la tintorería. Una vez más salí con mis insumos de trabajos habituales, es decir la cámara y el grabador dispuesto a olfatear alguna mentira, incluso investigué sobre una extraña clase de bacteria gastrointestinal llamada <span>Serratia marcescens, la cual produce una extraña pigmentación roja muy parecida a la sangre cuando tiene contacto con el medio ambiente, y se ha comprobado que éste microorganismo puede alojarse en las palomas que suelen defecar en estatuas y paredes, por lo tanto cuando la bacteria tiene contacto con una pared, humedad, calor, etc, segrega la pigmentación roja que se filtra hasta los cuadros creando la ilusión de las lágrimas celestiales. </span></p>
<p style="text-align: justify;">Con todos aquellos argumentos preparados llegué a la iglesia con el sol de mediodía punzando la piel de mi cuello, para mi sorpresa la “Casa de Dios” estaba cerrada para sus hijos, intenté mirar hacia dentro a través de los vitrales abrillantados por la luz, la capilla estaba más muerta que un panteón. A los lejos escuché el eco de varios susurros indescifrables, parecían lamentos lejanos que se camuflaban con el polvo del mediodía, los seguí hasta toparme con una pequeña entrada de madera donde las oraciones de la gente se escuchaban con más claridad, antes de que mis nudillos tocaran la puerta una voz nasal me llamo a mis espaldas, ¡Usted es Daniel Rojas! ¡Llega tarde!, era un hombre de<span> </span>que sufría los estragos de la calvicie y tenía un bigote canoso que se le chorreaba casi hasta la barbilla. Ya estábamos por irnos, me dijo sin que le confirmara quien era.</p>
<p style="text-align: justify;">Adentro estaba el padre rodeado de una pequeña muchedumbre de personas orando, todos sostenían un copo de algodón virgen<span> </span>entre sus manos y tenían cara de sufridos, entré en silencio y bajé la cabeza para ocultar la gracia que me ocasionaba la escena, el hombre puso su mano en mi hombro y me dijo que lo siguiera a través de un pequeño pasillo impregnado de un intenso aroma a jazmín.</p>
<p style="text-align: justify;">Allí había un grupo más pequeño de gente orando frente a un cuadro del Sagrado Corazón de Jesús que manaba sangre por la frente y los ojos, en el pecho del retrato se formaba un cúmulo de aceite que goteaba casi imperceptiblemente hasta la base del marco donde se acumulaba y era recogido en algodones por sus cuidadores, de inmediato supe de donde provenía el olor a flores. A primera impresión admití que era bastante impresionante, y decidí caminar a su alrededor antes de tomar la primera fotografía, ¡Está llorando por Haití!&#8230; ¡No, yo creo que está llorando por la pobreza en el mundo!, comentaron dos ancianas mientras inspeccionaba el cuadro, a mi lado había una joven de unos veinte años de edad con los surcos de lágrimas<span> </span>que se escurría hasta su papada.</p>
<p style="text-align: justify;">Pregunté por los propietarios del retrato y se me acercó una mujer mayor de contextura frágil y facciones alargadas, comenzamos a hablar y me contó una vieja historia de cómo el cuadro amaneció un día lleno de sangre, y que nunca sale igual en todas las fotos, que en algunas Cristo parece un adolescente casi ingenuo y en otras un hombre maduro castigado por los golpes de la vida,<span> </span>incluso que hay personas que toman fotos y no aparece nada, ¡Deben tener a mandinga encima! Pensé y sonreí disimuladamente.</p>
<p style="text-align: justify;">¡Parece erguido por favor! Me dice la mujer, luego tomó un trozo del mismo algodón que todo el mundo sostenía en sus manos y me ungió con él tal como hacían los judíos con sus sacerdotes y reyes. Me explicó que yo sería el protagonista de un milagro y con una sonrisa amable dijo que esperaba haberme sido útil en lo que yo necesitaba para mi trabajo. En realidad lo que hizo fue distraerme con los cuentos del cuadro y evitó explicar los supuestos poderes curativos que tienen algunos miembros del grupo carismático.</p>
<p style="text-align: justify;">Al cabo de unos minutos, salí por la puerta principal de la iglesia con mis expectativas cubiertas a la mitad, puesto que no tuve el suficiente tiempo para tratar de desenmascarar el fraude del cuadro, no quise hacerlo delante de la gente por una cuestión de decencia. Caminaba por la calles<span> </span>pensando como comenzaría el reportaje cuando fui ensordecido por el sonido apabullante de una corneta, mi cámara cayó en medio del asfalto y luego vi al camión desbocado estrellarse contra un aviso publicitario.</p>
<p style="text-align: justify;">El chófer se bajo trasteando con las manos en la cabeza, alterado preguntó si todo estábamos bien, se me acercó parar comprobar que no me pasó nada, yo estaba intacto, en cambio los restos de mi cámara quedaron esparcidos por el asfalto,<span> </span>el hombre parecía tan apenado como asustado, y me explicó que no tenía frenos, y de no ser por que crucé la calle en ese momento no se habría podido chocar con el aviso publicitario que estaba junto a la pequeña guardería.</p>
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		<title>¿Un futuro sin esperanza?</title>
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		<pubDate>Sat, 16 Jan 2010 21:33:48 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Amilcar</dc:creator>
				<category><![CDATA[Destacados]]></category>
		<category><![CDATA[Periodismo Narrativo]]></category>
		<category><![CDATA[ligera]]></category>
		<category><![CDATA[literatura]]></category>
		<category><![CDATA[venezolana]]></category>

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		<description><![CDATA[Quiero decir que no tenía planeado escribir sobre éste tema aún, pero algunas casualidades circunstanciales me motivaron a hacerlo antes de lo esperado. 
 
¿Un futuro sin esperanza?
 
Has un pequeño ejercicio mental, reflexiona en silencio  ¿Qué te llevarías si tuvieras que vivir en una isla desierta? 
 
Si tomaste la molestia de pensar [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><em><span lang="ES"><a href="http://www.semeruco.com.ve/wp-content/uploads/2010/01/riocitarum32.jpg"><img class="alignleft size-medium wp-image-564" title="riocitarum32" src="http://www.semeruco.com.ve/wp-content/uploads/2010/01/riocitarum32-300x296.jpg" alt="riocitarum32" width="273" height="270" /></a></span></em><span lang="ES">Quiero decir que no tenía planeado escribir sobre éste tema aún, pero algunas casualidades circunstanciales me motivaron a hacerlo antes de lo esperado.</span><span lang="ES"> </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES"> </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><strong><span lang="ES">¿Un futuro sin esperanza?</span></strong></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES"> </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES">Has un pequeño ejercicio mental,<span> </span>reflexiona en silencio <span> </span>¿Qué te llevarías si tuvieras que vivir en una isla desierta? </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES"> </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES">Si tomaste la molestia de pensar en ello tal vez no te diste cuenta que ese objeto fácilmente<span> </span>podría ser <span> </span>un producto que se consigue en una cadena de tiendas, que a su vez es promocionado en prensa, radio o televisión y de alguna manera u otra piensas que resultaría bastante útil en una situación como esa.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES"> </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES">Esta es la reacción inconsciente de los consumidores occidentales luego de ser rodeados en un mundo publicitario prácticamente sin barreras. Lo que resulta más irónico, es que tal vez el objeto que has mentalizado sea parte del 99% de cosas que usamos y desechamos sin siquiera analizar de donde proviene y de que manera fue elaborado.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES"> </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES">Según Annie Leonard autora del documental “The story of stuff”, todos los productos que utilizamos son concebidos dentro de un modelo de económico lineal, basado en la extracción, producción, distribución, consumo y descarte. Y los procesos que conforman este mecanismo para fabricar bienes de consumo masivo podrían desembocar en una catástrofe de proporciones apocalípticas. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES"> </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES">Y pese a que hoy en día hemos acabado una tercera parte de los recursos naturales no renovables del planeta, países como Estados Unidos que apenas tienen el 5% de la población mundial son <span> </span>responsables de consumir un 30% de estos recursos y generar el mismo porcentaje de contaminación. China también se ha convertido en el primer emisor de dióxido de carbono en el mundo, <span> </span>su aparato productivo demanda un 50% del cemento mundial, una tercera parte del acero y una cuarta parte del aluminio para mantener el 37% de la industria siderúrgica global.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES"> </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES">A este ritmo de crecimiento industrial sólo la demanda de estos dos países podría ser cubierta con 7 planetas como el nuestro, ya que siquiera las mayores reservas forestales del mundo soportan dichos niveles de expansión económica, como es el caso del Amazonas que pierde 2000 mil árboles por minuto y alrededor de 134 especies de plantas, animales e insectos se extinguen cada día.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES"> </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES">No obstante, el modelo económico lineal no toma en cuenta tales factores, es decir que por cada bolsa de productos de consumo masivo, podríamos estar generando 70 bolsas llena de sustancias contaminantes y nocivas para el medio ambiente que son arrojadas por la fábricas en el proceso de producción.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES"> </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES">De hecho el costo ambiental y humano que exigen los productos en masa no se ve reflejado en su precio para mantener la continuidad de su demanda, ya que la competitividad voraz de los mercados internacionales ha creado la necesidad de bajar los costos, en ese sentido las ganancias de los fabricantes provienen de las ventas por volumen.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES"> </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES">Pocas ganancias y mucho volumen crean mayor producción en las empresas que requieren de más empleados con peores salarios y riesgos de salud al trabajar en condiciones muchas veces infrahumanas, sumado a esto, la inflación en ocasiones hace que los trabajadores se esfuercen más para vivir peor, es decir que sacrifican su solvencia para mantener los hábitos de consumo, de allí proviene el endeudamiento de muchos hogares occidentales que prefieren el consumismo antes que el ahorro. <span> </span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES"> </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES">¿Quién paga por esto? No son los consumidores ni las corporaciones, son los bosques que se marchitan, las aguas diáfanas del mar oscurecidas, los glaciales minimizados y las especies salvajes que hemos convertido en nómadas al borde de la desaparición. <span> </span>Hablar del tema ambiental y la economía podría llevarse un tomo como el antiguo testamento, sin tomar en cuenta otros factores más pervertidos como las guerras por recursos energéticos y las consecuencias ecológicas y económicas que desencadenan.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES"> </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES">La humanidad se encuentra en la encrucijada de su propia supervivencia ¿Beberemos petróleo cuando el agua comience a escasear? ¿Cómo vamos a enfriar el mundo? ¿Dónde están las esperanzas de nuestro futuro? </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;">Twitter: AmilcarAntonio</p>
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		<title>La confesión</title>
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		<pubDate>Mon, 28 Dec 2009 20:44:30 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Amilcar</dc:creator>
				<category><![CDATA[Literatura Ligera]]></category>

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		<description><![CDATA[–Ave María Purísima –habló la voz carrasposa tras la tablilla.
–Sin pecado original concebida.
–Perdóneme, padre, que he pecado.
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–El peso del pecado en tu alma te ha alejado de Dios. Alégrate de estar en [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><span lang="ES-VE"><a href="http://www.semeruco.com.ve/wp-content/uploads/2009/12/confesion1.jpg"><img class="alignleft size-full wp-image-544" title="confesion1" src="http://www.semeruco.com.ve/wp-content/uploads/2009/12/confesion1.jpg" alt="" width="284" height="368" /></a></span>–Ave María Purísima –habló la voz carrasposa tras la tablilla.</p>
<p>–Sin pecado original concebida.</p>
<p>–Perdóneme, padre, que he pecado.</p>
<p>–A ver, hijo mío.</p>
<p>–Antes que nada, tengo que decirle que no me siento muy a gusto haciendo esto. Hubiera preferido no venir hasta aquí.</p>
<p>–El peso del pecado en tu alma te ha alejado de Dios. Alégrate de estar en el lugar correcto.</p>
<p>–Verá, padre…, mi trabajo me ha exigido que abandone algunos principios morales pero, después de tantos años de servicio, está comenzando a afectarme.</p>
<p>–¿Y cuál es tu trabajo, hijo mío?</p>
<p>–Trabajo para el gobierno.</p>
<p>–Pero…, ¿qué haces que te afecta tanto?</p>
<p>–Ese es el problema, padre, prefiero no decírselo.</p>
<p>–No puedo ayudarte si no eres franco.</p>
<p>–¡Usted está aquí para escuchar… no para escudriñar mi vida!</p>
<p>–Entre el cielo y la tierra no hay nada oculto. Aprovecha este momento para sincerarte con Dios.</p>
<p>–Bueno… bueno… si insiste. Mi trabajo es ejecutar objetivos, que tientan a la seguridad del Estado, elimino a conspiradores, traidores… a cualquier persona que represente una amenaza.</p>
<p>–¡Eso es terrible, hijo! Por eso, te sientes así. Necesitas arrepentirte. Ruega a Dios que te perdone. (“¡Oh, Dios mío, dale tu mano… ven en su salvación!” –rogó en silencio el padre–).</p>
<p>–Yo soy la oveja que se perdió, padre, y lo peor es que mientras hablo con usted, estoy a punto de pecar nuevamente.</p>
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		<title>¿De dónde salió?</title>
		<link>http://www.semeruco.com.ve/?p=538</link>
		<comments>http://www.semeruco.com.ve/?p=538#comments</comments>
		<pubDate>Tue, 08 Dec 2009 22:16:02 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Amilcar</dc:creator>
				<category><![CDATA[Literatura Ligera]]></category>

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		<description><![CDATA[Era inevitable, el libro llamó a Roberto quien no pudo negarse a la tentación de leer la mente. Cada vez que veía Sofía tejiendo sobre la esterilla un impulso de hombre primitivo lo esclavizaba, y se volvía imperioso aplacar el deseo de fundirse entre sus piernas. El texto se llamaba “Comunicación Secreta” y se lo [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-VE"><img class="alignleft size-medium wp-image-539" title="img00131-20091120-1414" src="http://www.semeruco.com.ve/wp-content/uploads/2009/12/img00131-20091120-1414-300x225.jpg" alt="img00131-20091120-1414" width="300" height="225" />Era inevitable, el libro llamó a Roberto quien no pudo negarse a la tentación de leer la mente. Cada vez que veía Sofía tejiendo sobre la esterilla un impulso de hombre primitivo lo esclavizaba, y se volvía imperioso aplacar el deseo de fundirse entre sus piernas. El texto se llamaba “Comunicación Secreta” y se lo compró a una tarotista que vendía pronósticos felices y material esotérico el Recao de Olla.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-VE"> </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-VE">Entre la gama de expositores y artistas gráficos apilados en el simposio estaba Sofía vendiendo carteras y bufandas tejidas en colores ácidos, Roberto la miraba desde el rincón de las comidas y bebidas como si el humo de los perros calientes ocultara su deseo, la esterilla hacía surcos rojizos en los muslos contorneados de Sofía, que <span> </span>entretejía el hilo con un semblante virginal abstraída de los mirones que la acorralaban como buitres en celo. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-VE"> </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-VE">Pasaron tres días en el mismo ritual, humo de fritangas, personas comprando moda artesanal, pronósticos felices y Roberto observando a Sofía como un asechador oculto entre la marea de gente. Al cuarto día <span> </span>decidió acercarse a ella y sobreponer cualquier clase de temor a un rechazo, prefería fracasar en un intento precoz de entablar una conversación trivial que terminará en un café, y con un milagro una cena con derecho a desayuno. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-VE"> </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-VE">La tarotista le había pronosticado un gran éxito en aquella empresa, y así fue. Después de leer el libro Roberto escuchaba un leve susurro en su cabeza que le chismeaba los pensamientos ajenos ¿De dónde salió éste güevon? Era la frase más usual que escuchaba cuando la gente lo miraba de reojo, había otros pensamientos de personas que deseban a las mamás de sus amigos, gente celebrando las ganancias sustanciales que les estaba dejando el Recao, unas servían para saldar deudas incomodas, pagar un giro del carro y semestres universitarios sin la necesidad de acudir a la prostitución.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-VE"> </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-VE">En medio de aquella marea de rumores mentales, Roberto esquivaba la fauna de personas que atiborraban los pasillos, se paró junto a Sofía ¡Que tetas tan rica tiene esta jeva! Pensaba un hombre que manoseaba una cartera, Sofía le miraba sonriendo, Roberto se sentía indignado puesto que sabía el diálogo mórbido que estaba teniendo aquel hombre parado a su lado, ¡Cuando termine esta vaina le quito el teléfono a esta caraja! Seguía pensando, y Roberto se revolvía mentalmente.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-VE"> </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-VE">Tomó una cartera para atrapar la atención de Sofía, hizo lo más impropio que se le pudo ocurrir, era como ver a Simón Díaz ojeando un disco de Black Sabbath; los ojos de Sofía seguían puestos en los hilos que dibujaban un arcoiris de matices agrios sobre la esterilla. Al fin se ánimo a hablarle,<span> </span>ella apenas levantó la vista y pensó ¿De dónde salió éste güevón? </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-VE"><span> </span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-VE"> </span></p>
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		<title>La dama del bar</title>
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		<pubDate>Wed, 25 Nov 2009 21:27:44 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Amilcar</dc:creator>
				<category><![CDATA[Literatura Ligera]]></category>

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		<description><![CDATA[ Gregorio caminaba por el bar girando la cabeza como un ventilador, la decoración pretenciosa del lugar y el snobismo caraqueño lo apabullaban hasta hacerlo sentir insignificante. En su tierra, la gente acostumbra a preparar sancochos en los solares y disfrutar de una cerveza al compás de las piezas de dominó y de las conversaciones [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong><span style="font-size: 14pt;" lang="ES-VE"> </span></strong><span lang="ES-VE"><img class="alignleft size-medium wp-image-530" title="boquillapistola2" src="http://www.semeruco.com.ve/wp-content/uploads/2009/11/boquillapistola2-300x199.jpg" alt="boquillapistola2" width="300" height="199" /></span>Gregorio caminaba por el bar girando la cabeza como un ventilador, la decoración pretenciosa del lugar y el snobismo caraqueño lo apabullaban hasta hacerlo sentir insignificante. En su tierra, la gente acostumbra a preparar sancochos en los solares y disfrutar de una cerveza al compás de las piezas de dominó y de las conversaciones entre compadres. La palabra <em>techno</em> es un rumor lejano, más allá de su cultura general. Para él, esa música es aguda e insoportable.</p>
<p>No había tenido otra opción que acceder a la invitación de Martín, su primo tercero. Recorrieron el sitio hasta asentarse en la barra aromatizada por un jardín interno que florecía en el centro del local.  Martín, que ya era una cara habitual para el barman, lo saludó simpáticamente desde la silla e hizo un gesto con la mano.</p>
<p>–Entonces, primo, ¿qué te parece este bar? –preguntó Martín–.</p>
<p>–Está bonito, primo, ¡gracias por traerme!</p>
<p>–Es para que te acostumbres al ambiente de Caracas, supongo que en Chivacoa no hay un <em>lounge</em>.</p>
<p>–¿Un qué?</p>
<p>–Un sitio para oír música y tomarse un trago relax.</p>
<p>–Bueno, allá voy a una tasca con el tío Cheo los fines de semana.</p>
<p>–Pura cerveza y bolas criollas… ¡Ja, ja! –dijo Martín con un tono burlón–.</p>
<p>–Así mismo es –asintió Gregorio bajando la mirada–.</p>
<p>Los jóvenes esperaron los tragos en silencio. El barman, que parecía un espantapájaros abandonado, se apareció con dos copas llenas de un líquido verdoso que tenía una aceituna hundida en el centro. Martín, al ver el gesto inocente de su primo, le explicó que el trago era un vodka martini, lo mismo que bebía James Bond. Con un ¡salud!, chocaron las copas. Gregorio le dio un sorbo profundo y frunció el seño.</p>
<p>–¡Ah, primo…!, deja lo mariquito… no me vas a decir que esta vaina es más fuerte que el cocuy –sentenció Martín.</p>
<p>–No es eso, es que sabe muy amargo.</p>
<p>–Si quieres te pido otra cosa.</p>
<p>–¿No hay cerveza?</p>
<p>–¿Cerveza? ¡No joda…! Te voy a pedir un whisky, este no es sitio para andar bebiendo cerveza.</p>
<p>Martín llamó al barman y le pidió un Etiqueta Negra, mientras Gregorio veía los senos de la DJ saltando rígidamente al ritmo de una música que él no podía entender.  El barman trajo el whisky, le entregó a Martín una servilleta diciéndole: “Se la manda aquella señora”, y señaló hacia una mesa con sus ojos. Martín, discretamente, volteó la cabeza sobre su hombro y vio el rostro de una mujer cuarentona entre el humo del cigarrillo. Estaba fumando con una boquilla y le daba sorbos refinados a una copa de champaña. La mirada de Martín comenzó a deslizarse hacia la zona del escote, de donde se asomaba un par de senos pecosos y consistentes. Le calculó unos cuarenta y tantos años de edad.</p>
<p>–¿Viste a la MILF? –le preguntó a Gregorio.</p>
<p>–¿La qué?</p>
<p>–MILF, primo: Mother I Like to Fuck.</p>
<p>–¡Ah! la vieja esa que te está mirando.</p>
<p>–¿Vieja? ¿No te parece que está durita?</p>
<p>–Sí… está caballota –comentó Gregorio meneando los hielos en el whisky–.</p>
<p>–Le voy a llegar.</p>
<p>–Pero…, primo, ¿no te parece raro? Es una señora mayor, puede ser tu mamá.</p>
<p>-Aquí en Caracas es normal ligar con mujeres mayores. Eso es allá, en Chivacoa, que pierden la virginidad con una burra mañosa.</p>
<p>Gregorio vio a Martín desplazándose entre las mesas con los hombros rectos. Después, se detuvo junto a la mujer y la saludó como si fuera un actor de esos que se veían en las telenovelas de Radio Caracas. Ambos  intercambiaron una sonrisa y, al cabo de unos instantes, ya estaban conversando. Por encima de su vaso, Gregorio observó que la sonrisa de la mujer comenzaba a desdibujarse de su cara y surgió un destello de tristeza en sus ojos. Minutos más tarde, Martín, extrañado y encogido de hombros, regresó a la barra.</p>
<p>–¿Cómo te fue, primo?</p>
<p>–¡Bah…! Esa vieja es muy rara.</p>
<p>–¿Por qué, pues?</p>
<p>–Te cuento –le dijo Martín dándole el último sorbo a su martini y haciéndole un gesto al barman para que le sirviera otro­–. La tipa casi se puso a llorar apenas me senté a la mesa, me dijo que estaba muy apenada por mandarme la servilleta. Intenté abordarla, incluso pensé en invitarle un trago pero, cuando vi que estaba bebiendo champaña Chandon Imperial, me hice el güevón. Esa verga es demasiado cara.</p>
<p>–¡Ajá! pero, ¿qué más te dijo?</p>
<p>–Pues, no mucho. Me preguntó que a qué me dedicaba, que qué edad tenía… Cuando le respondí, casi se le salió una lágrima. Dijo que me había mandado la servilleta, porque soy la copia exacta de su hijo que falleció hace dos años… Una vaina así, no recuerdo bien lo de la fecha.</p>
<p>–Pero, ¿le gustaste o qué?</p>
<p>–¡Para nada! pero la vieja me pidió que le hiciera un favor súper raro: después de levantarse de la mesa, va a pasar por aquí y yo le pediré la bendición y nada más.</p>
<p>Gregorio no dijo nada, aunque seguía rascándose la cabeza por la historia que había escuchado.</p>
<p>Al cabo de seis rondas de whisky y vodka martini, observaron que la mujer había dejado un cigarro a medio fumar en el cenicero y se acercaba hacia ellos con un andar aristocrático. Martín miró a su primo haciéndole un gesto de complicidad y disimulando las ganas de reírse a carcajadas.</p>
<p>–Bendición, mamá.</p>
<p>–Dios te bendiga, hijo mío. No te trasnoches demasiado –dijo cariñosamente la mujer dándole un beso a Martín en la frente–.</p>
<p>Después de pasar las siguientes horas haciendo chistes del asunto, Martín decidió pedir la cuenta. El barman, rápidamente, se apareció con un lujoso cuadernillo metálico que resguardaba la factura. Gregorio, en silencio, vio los ojos de su primo brotando de exaltación.</p>
<p>–¡Amigo&#8230;! ¡Amigo…!</p>
<p>–Dígame, caballero –pronunció el barman con la formalidad acostumbrada y acercándose a Martín–.</p>
<p>–Aquí hay un error en la cuenta… nada más bebimos whisky y martini. Nadie pidió champaña.</p>
<p>–¡Claro que sí! Su mamá pidió una botella de Chandon Imperial.</p>
<p>–¿Cuál mamá, chico?</p>
<p>–La señora de la que usted se despidió. Ella me dijo que pusiera la botella a su cuenta.</p>
<p>–Esa vieja del coño no es mi mamá.</p>
<p>–Pero si yo mismo vi cuando se despidieron.</p>
<p>–¡Yo no voy a pagar esa vaina! –refunfuñó Martín batiendo las manos.</p>
<p>–Amigo, no es necesario tomar esa actitud. Llame a su mamá para que regrese a pagar la botella… así evitará&#8230;</p>
<p>–¡Esa vieja no es mi mamá…! No voy a pagar una botella tan cara y que no pedí.</p>
<p>Desde las mesas aledañas miraban el espectáculo de Martín en la barra. Había risas, murmullos al oído y miradas despectivas. La DJ, distraída por la escena, dejó correr un par de canciones enteras. Gregorio, apoyado en la barra y con las manos metidas en los bolsillos de su jeans, se sentía como arrinconado. No tenía el valor de mirar a nadie a la cara ni quería exponerse a ningún tipo de burla.</p>
<p>–Verdad, primo, llama a tu mamá –interrumpió Gregorio–.</p>
<p>–¿Vas a empezar tú también con esa mariquera, pendejo?</p>
<p>–Que llames a mi tía para que venga a pagar la cuenta.</p>
<p>–¡No joda…! Mi mamá tampoco va a pagar eso.</p>
<p>El comportamiento de Martín rayaba en lo iracundo. Insultaba al encargado del lugar mientras este lo amenazaba diciéndole que sino pagaba la botella, llamaría a la  Policía.</p>
<p>–¡Gregorio! –gritó Martín todavía enfurecido–. ¿Sabes sacar plata de un cajero automático?</p>
<p>–Lo he hecho un par de veces.</p>
<p>–Bueno, aquí tienes mi tarjeta y la clave. Ve a sacar la plata en la esquina para irnos de esta mierda.</p>
<p>Afuera del local, la brisa de la madrugada era cálida. En el extremo de la calle, el cajero rociaba la acera con su luz. Gregorio caminó hacia el aparato pensando en que, en Chivacoa, nunca le pasaría algo así. Allá no existían los tragos de James Bond, solo cerveza, anís y cocuy. En la tasca, les fiaban a los conocidos y no ponían música ácida, sino llaneras y vallenatos. En su tierra, no había MILF estafadoras y las burras eran bastante mansas.</p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-VE"> </span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-VE"> </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-VE"> </span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-VE"> </span></p>
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		<title>Un jardín en la cubierta</title>
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		<pubDate>Fri, 13 Nov 2009 15:36:49 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Amilcar</dc:creator>
				<category><![CDATA[Literatura Ligera]]></category>

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		<description><![CDATA[-No lo puedo creer&#8230; En verdad es usted…¿Sabe la suerte que tiene de estar vivo?- dijo el pescador
-¿Qué día es hoy?- Preguntó Sebastián  con los ojos desorbitados
-Cinco de diciembre-
-¿Cómo llegó aquí?-
-Conseguí su carta en nuestras redes… pensé que era una broma de mi compadre… Nadie va a creer esto
-¿Qué cosa?-
-¿Qué cosa?&#8230; ¡Acabo de Salvar [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;">-No lo puedo creer&#8230; En verdad<span> </span>es usted…¿Sabe la suerte que tiene de estar vivo?- dijo el pescador</p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;">-¿Qué día es hoy?- Preguntó Sebastián <span> </span>con los ojos desorbitados</p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;">-Cinco de diciembre-</p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><img class="alignleft size-medium wp-image-522" title="jardin-en-el-mar2" src="http://www.semeruco.com.ve/wp-content/uploads/2009/11/jardin-en-el-mar2-300x182.jpg" alt="" width="300" height="182" />-¿Cómo llegó aquí?-</p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;">-Conseguí su carta en nuestras redes… pensé que era una broma de mi compadre… Nadie va a creer esto</p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;">-¿Qué cosa?-</p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;">-¿Qué cosa?&#8230; ¡Acabo de Salvar un naufrago carajo!</p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;">
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;">En sus recuerdos más recientes, <span lang="ES-VE">Sebastián le daba un adiós moribundo al manuscrito encapsulado en la botella de vino, mientras ésta se iba flotando entre olas ariscas y se alejaba esquivando las aletas de los tiburones que amedrentaban la embarcación. También </span>sacrificó la mitad de las gallinas para comer, y cuando tuvo que racionar el agua dulce para beberla el huerto que <span> </span>comenzó a secarse.<span> </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-VE"> </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-VE">La embarcación llevaba seis meses encallada a cuatro kilómetros de la isla, y Sebastián sobreponía a las malas horas hablando con las gallinas y regando los huertos que florecieron en el bote. Las ramas del tomate abrazaban<span> </span>con inocencia la base del mástil, el semeruco se aventuraba a echar raíces fuera de la maceta y el gallo cacareaba en el timón en un intento inútil por espantar a los tiburones.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-VE"> </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-VE">Por esos días de perdición, el aroma a salitre era endulzado por la frescura de los vegetales que soportaban el calor con nobleza, las manos labriegas de Sebastián no escatimaban agua dulce para revitalizar los tallos del huerto, las gallinas se acostumbraron rápidamente al movimiento de las olas<span> </span>y ahuyentaban la soledad cacareando.<span> </span><span> </span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-VE"> </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-VE">Sin mayor impulso aventurero, Sebastián emprendió su penosa travesía conciente de enfrentar situaciones superiores a sus habilidades de navegante. Aún así se valió de la improvisación para superar algunas hostilidades en el mar, impulsado por el aliciente de hallar el paraíso que describía su abuelo en el diario.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-VE"> </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-VE">Antes de dejar la costa a cientos de millas náuticas de su destino, sus Adidas blancos acumulaban arañazos en la carretera entre Tucacas y Chichiriviche, caracterizada por las concentraciones salinas y los barcos abandonados que absorbían la vitalidad del paisaje. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-VE"> </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-VE"><a href="http://www.semeruco.com.ve/wp-content/uploads/2009/11/jardin-en-el-mar2.jpg"><img class="alignleft size-medium wp-image-522" title="jardin-en-el-mar2" src="http://www.semeruco.com.ve/wp-content/uploads/2009/11/jardin-en-el-mar2-300x182.jpg" alt="" width="300" height="182" /></a>Detrás de sus pasos Sebastián abandonó una vida carente de ratos impresionantes, su mayor logró fue permanecer en una familia que se mantuvo unida pese a los grandes vacíos que generaba el silencio. Las últimas posesiones que conservaba aparte de los zapatos maltrechos constaban de dos mudas de ropa, una bolsa de dormir, un ejemplar de Cien Años de Soledad <span> </span>firmado por García Márquez,<span> </span>un diario azotado por las polillas y el viejo bote que se encontraba arrinconado en el embarcadero. El resto fueron vendidas y el dinero recolectado se lo dio a sus hermanos para que fueran a la universidad. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-VE"> </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-VE">Al fondo del embarcadero estaba el bote con la pintura decolorada, llevaba años reposando entre olas sedosas con sus velas recogidas. Sebastián después de presentarse con los papeles de propiedad y cancelar los años de mantenimiento retrasados, decidió prepararlo para el viaje. Una vez que lo limpió, revisó la cadena del timón, cambió las velas y las poleas,<span> </span>compró cinco huertos de tomate en porrones, cuatro de cilantro, dos de lechuga, un arbusto de semeruco que parecía un bonsái, trescientos cincuenta litros de agua dulce, un gallo y nueve gallinas ponedoras, un equipo de pesca y suficiente carnada para bandearse en el primer trayecto de su viaje. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-VE"> </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-VE">A pocos meses de graduarse como ingeniero petrolero Sebastián rechazó un trabajo en PDVSA y decidió convertirse en navegante inexperto, planificó un viaje para llegar a la isla solitaria que su abuelo descubrió en sus años laboriosos como marinero. La idea fue un impulso repentino que surgió al leer la primera página de un diario. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-VE"> </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-VE">“Afuera donde <span> </span>la boca del cielo se ve al horizonte y las aguas diáfanas cambian de matiz con la distancia, pude hallar la luz de mi vida, siempre estuvo allí, por encima de cualquier mujer, posesión material o status social.<span> </span>Tuve que sacrificar mi mundo tal como era, tal como lo sentía, para seguir mis pasos sin pensar hasta donde me iban a llevar y dejar que mis ojos pintaran un nuevo mundo ante mi”. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-VE"> </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-VE">En su bote, el pescador surcaba las olas con un aire de orgullo, Sebastián observaba el bote disolverse en la lejanía, traía consigo el resto de las gallinas, el semeruco y un huerto de tomate que sobrevivió a las inclemencias del Sol. Leía la última página de un cuaderno amarillento y al pie de página escribió… Mientras más lejos iba mas cambiaba mi mundo… o tal vez era yo que lo hacía viendo el atardecer en el jardín de mi bote.</span></p>
<p><a href="http://www.semeruco.com.ve/wp-content/uploads/2009/11/jardin-en-el-mar2.jpg"><br />
</a></p>
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