“Una vez que te hayas instalado en el hotel, tendrás unas 7 horas para darte una ducha y descansar. Cerca de las dos de la mañana, llegará la persona que te llevará a la frontera de Irak. Allí, te reunirás con uno de mis delegados para ir hasta Bagdad y terminar el trabajo. Te he dejado un arma. Por tu perfil, creo que te manejarás bien con una Glock 17, el resto del equipo lo recibirás cuando llegues al lugar.
Thomas van During
P.D.: He comprobado que ya has recibido la suma de dinero que exigiste”.
Los ojos de Armand recorrían la última línea de la carta, que había dejado olvidada en su bolsillo unos días antes, mientras el taxi se incrustaba por una calle atestada de Marines y escombros. Alrededor del auto, los civiles correteaban como una manada de borregos alejándose de la humareda que se vislumbraba varias cuadras delante. El chofer mira a Arman por el retrovisor y sonríe.
Pese al calor abrasivo y el llanto colectivo en las calles, el pasajero se recostó en el asiento trasero del taxi y prendió un cigarro sin parecer impresionado por las llamas de la explosión. En sus pensamientos aún permanecía el ciclo de interrogatorios de los días anteriores. Cada vez que acercaba el cigarro a su boca podía oler el miedo de sus víctimas, escuchaba sus gritos dentro de su cabeza y veía los signos vitales de los prisioneros zigzagueando en el papel del detector de mentiras.
Armand le privó el sueño a los iraquíes por sesenta y dos horas, y los engañó diciéndoles que les había inyectado un veneno de muerte lenta del cual solo él tenía el antídoto. Como recompensa a su labor, los dos hombres, con las voluntades partidas, divulgaron el paradero de los mercenarios franceses que habían sido secuestrados por la Brigada de Mahoma en Fallujah. Una vez que la información pudo ser corroborada, fueron ejecutados.
Todo el proceso le llevó cuatro días al interrogador, que terminó el trabajo más rápido de lo acordado. Como siempre, sus técnicas para extraer la verdad arrojaron resultados fructíferos, la información recabada sería utilizada para rescatar a los mercenarios franceses de Thomas van During. En ese punto, Armand ya no tendría ninguna responsabilidad, todo el peso del rescate recaía en su contratista, que necesitaba recuperar a sus hombres para escapar de un escándalo con las autoridades francesas.
El cigarro estaba por consumirse hasta el filtro y Armand arrojó la colilla por la ventana del taxi. Guardó, de nuevo, la carta en su bolsillo y se dejó caer en el asiento. -¿Cuánto se tarda en auto para llegar a la frontera?” –le preguntó Armand al taxista. “Unas siete horas, señor” –le respondió este–.
El auto se detuvo en medio la algarabía del mercado, donde indigentes comenzaron a golpear los vidrios. Por la ventanilla penetraban olores a carne fétida y a sudor.
–¿Por qué te detienes?
–Voy a comprar frutas, señor. El camino a la frontera es largo y caluroso.
–Sí… pero no quiero perder tiempo-
–Cuando comience a deshidratarse me lo agradecerá… No tardaré mucho –dijo el conductor pintando una sonrisa amable en el espejo–.
El taxista se bajó e, inmediatamente, los seguros del auto se cerraron. Armand no podía abrirlos. “¡Espera! ¡Espera!” –gritó desde adentro–. Los niños que reían afuera del auto salieron corriendo y se esfumaron entre los angostos pasajes del mercado. El taxista también desapareció entre la multitud de mujeres con velos y cabezas con turbantes. En la guantera del auto, comenzó a escucharse un reloj digital encajonado y Armand, pistola en mano, se lanzó bruscamente al puesto del copiloto, abrió la cajuela y encontró la bomba artesanal con el cronómetro marcando la cuenta regresiva en veinte segundos. La bomba tenía pegado un escrito que decía:
“Los coches bomba son cosas rutinarias en Bagdad. No se sabe cuándo ni dónde va a explotar uno, así como mis hermanos de lucha tampoco sabían que usted los iba a torturar”.
Armand, desesperadamente, intentaba abrir la puerta y el contador seguía 4; 3; 2…



No es mi objetivo entrar en un fuego cruzado de opiniones, pero contesto a Aly Ashkar por alusiones.
En primer lugar, una pequeña matización, en mi comentario no utilicé el término “predecible” sino “previsible”, palabra que no tiene el mismo significado.
Respecto a mi comentario, no hablo de la realidad de las historias que está en la prensa todos los días (soy plenamente consciente), hablo de la composición de una narración, de lo que es un cuento bien escrito. Simplemente informo de una calidad pobre en ortografía y estilo literario, algo que se debe corregir.
Finalmente, no voy a escribir nada para que usted me haga una crítica constructiva (yo soy crítico y agente literario, no escritor). Si usted califica este pobre cuento como bien formado es obvio que no tiene la más mínima formación en escritura creativa pues, con unas nociones básicas, notaría las deficiencias de este relato.
A mi parecer no es nada predecible, espero que no tenga el desagrado de vivir en una situación como esa, vivir rodeado de gente a la que no se le puede confiar ni el ¡Buen Día! Pero claro acá estamos como lectores y no como protagonistas de ninguno de estos cuentos que a parte están bien formados y se nota cuanta dedicación se le da a las investigaciones.
A mi me parece interesante, tengo familia que vive al borde de esto todos los días que pasan, el Medio Oriente da sorpresas y jamás es predecible… Lástima que así el señor Henrique no lo puede ver… Espero me muestre algún trabajo y podré darle criticas constructivas a diferencia de la que acabo de leer con su autoría.
En este caso, una historia floja y totalmente previsible (algo que, afortunadamente, no es un rasgo generalizado en sus relatos). La calidad literaria, e incluso ortográfica, es paupérrima. Pero Amílcar, siga trabajando.
O.o.. =O.. Los latidos del corazon guiados por la desesperacion no deben ser nada normales!! o te mata uno o lo otro!! Impresionante como se puede andar en la vida presumiendo de poderes y fortalezas se cree tener hasta que se demuestra lo contrario!! aqui comienza la vida, aqui mismo termina, pocos estan solos y los que estan saben defenderse, de lo contrario Dios de encarga!!
este cuento me dejo atonita… es nwa.. dmasiado crudo! =O
Pana Muy bueno el principio y el final inesperado del relato!
Me gusto mucho esta historia.Porque es una realidad que esta latente día día,en la vida de muchos.Y su final aunque no me lo esperaba fue realmente buenoo , debido a que te deja con la insertidumbre!!!Felicitaciones muy buena historia!!!
epale pana nawa de pana que esta bur de bueno esa historia mucho suspenso, y una triste realida
este cuento esta genial.
Me gusto mucho la historia es bien triste pero realidad… debe ser desesperante estar en un momento asi .. que te dejen en un carro enceradoo.. bueno de verdad mil felicitaciones es bien la historia y me gusto
Muy Buena La Historia de Verdad debe ser desesperante estar en un coche asi aunque de verdad no me gustaria vivir en un lugar donde haya una guerra y ser cruel como Armand de verdad felicito al que lo haya escrito muy buena aunque todas son buenas!!!
muy interesante historia q mantiene el suspenso hasta el final y nos muestra parte de la realidad cruel y sangrienta de los acontecimientos que se viven día a día desde el 2003 en Irak…
La historia que pude leer que tiene por titulo , ” UN JADIR EN LA CUBIERTE ” . la verdad una histaria que refleja mucha enseñanza y los sacrificios que tenemos que pasar en la vida , como narra el autor sobre Sebastian que tuvo que tenr que sacrificar todo lo que tenia a su alrededor para cumplir su sueño . gracias por darnos la opurtunidad de leer la historai de Sebastian ……….
Y creo que él tampoco!
No me lo esperaba, lo cual lo hace excelente!
Jejejeje!!! Genial bro, buena manera de mantenerte pegado a las líneas y un gran cierre.
Leo esto y lo de “Literatura Ligera” parece una ironía…no pq me parezca denso y cansón,es una historia que me atrapó, con esos finales que te dejan pensando y tragas grueso, personajes creibles, agentes del caos, gente que juega sucio y no puede morir a sombrerazos, un abrazo, de paso…Emi
Epa buena historia!
Buen relato Amílcar… veo que ya estás leyendo a Forsyth…. hablamos para tomarnos un café. Saludos mi pana
Después del 11-s el mundo vio las las transformaciones de la violencia hacia el terroristmo organizado. Y si bien toda esta clases de acciones en contra de los Estados Unidos son violentas y despreciables. También son rel resultado de sus políticas intervesionistas en medio Oriente. La invasión en Irak ha creado una nueva visión de la guerra, en donde los mercenarios como los de este relato ocupan una posición muy importante.
Lamentable pero es una realidad de la que algunos no pueden escapar. Es muy cruel la manera como estos interrogadores llevan a cabo sus misiones, pero si algo es cierto es que todo lo que aquí se hace, aquí se paga.. Dios perdona pero no olvida!!! Excelente desarrollo de los hechos en tan corto cuento.
Jajajaja… sorpresas que da la vida!!!! Entre por casualidad y me pareció muy interesante.
Verga pana que desesperante debe ser quedarse encerrado en un carro así….. este texto tiene muchos elementos politicos que le dan bastante fuerza….. saludos.