Tras varias semanas de estudios minuciosos, el cuerpo de médicos no halló el origen del insomnio que padecía el Presidente desde su regreso de Corea del Norte. Algunos ministros decían que era producto del estrés psicológico que le causó su último revés político en las Naciones Unidas, otros que eran brujerías de sus enemigos; lo cierto es que después de tres meses nuestro querido líder no había pegado un ojo.
En vista de la situación, todos los miembros del gabinete ministerial declaramos el insomnio presidencial como secreto de estado. Como siempre, la noticia no tardó el filtrarse hacia los medios de comunicación derechistas que le achacaron a la enfermedad los decretos presidenciales de poner a dieta a los obesos para que hubiese mayor equilibrio alimentario, o prohibir el uso de prendas metálicas para que los asaltantes no se vieran tentados a atracar a las personas. Así que en vista del irrespeto mostrado por las televisoras de la burguesía, decidimos hacer un poquito de presión cerrando un par de canales y quince emisoras para que se aplacaran.
No obstante, para aquellos días los miembros del tren ejecutivo sabíamos que el insomnio podría estar afectándole el juicio al Presidente para tomar algunas decisiones. Obviamente quienes pensábamos en ello lo manteníamos oculto en los parajes más recónditos de nuestras mentes, cuestionarlo era dudar de la fe milagrosa que le ha tenido el pueblo desde que fue electo hace treinta años, además que podíamos ser enjuiciados como traidores a la patria.
Volviendo con el insomnio del Presidente, aún mantengo con frescura el recuerdo de la última vez que lo vi despierto. La fecha coincidió con el natalicio de Bolívar y su cumpleaños número setenta y ocho. En realidad el presidente cumplía los 20 de julio, aunque en otro consenso ministerial decidimos sincronizar la fecha con el nacimiento del Libertador para darle mayor simbolismo patriótico.
Y esa mañana mientras lo esperábamos en las suntuosas instalaciones del Paseo de los Próceres nuestras cabezas ardían como tejas castigadas por el Sol. Cerca del mediodía, la caravana oficial emergió entre la estampida de gente que caminaba a su alrededor con el ritmo de una marcha fúnebre. Desde el palco ministerial, la parafernalia compuesta por la seguridad presidencial y las personas que ordenamos vestir con el rostro del presidente lucía igual de colorida que siempre.
Este año por órdenes de nuestro líder infiltramos agentes de inteligencia en la multitud para protegerlo de un magnicidio. Colocamos tres por cada persona que estuviera dentro del cordón de seguridad, así no habría riesgos si él decidía abrazar a un tullido o besar a una anciana. Mientras tanto iba sentado en al puesto trasero de la limosina oficial haciendo gestos densos y tristes con su mano izquierda, y pese a sus esfuerzos por lucir enérgico las bolsas azuladas de sus ojos lo hacían parecer una mula enferma.
Al cabo de unos minutos la caravana se detuvo junto al palco ministerial, el Presidente subió las escaleras escoltado por el Ministro de la defensa y se detuvo en medio de la tarima recargada con finos adornos florales marchitados por el Sol; al frente del podio estaba la taza de café y el agua que el personal de protocolo disponía para los actos públicos.
Por otro consenso ministerial, digamos que de una naturaleza más secreta, el Vicepresidente, El canciller, el Ministro de las Defensa y mi persona representando el ministerio de finanzas, creíamos que el insomnio presidencial podría llevar nuestro sistema político a un colapso, por eso decidimos agregarle un tónico especial al café de nuestro querido líder.
Antes de comenzar el discurso, nuestro Presidente se bebió el café de un sorbo y se refrescó la lengua con el agua. Como era su costumbre los veinticuatro de julio, hizo una nutrida semblanza biográfica de Bolívar, y narró las conspiraciones tejidas alrededor del Libertador, luego contó una anécdota sobre la diarrea que tuvo durante la visita oficial del Papa.
Mis dientes retumbaban dentro de mi boca cerrada, el Canciller me arrojó una mirada fulminante, yo entrecerré mis parpados en señal de paciencia; los latidos del Ministro de la defensa hacían un ruido metálico en su uniforme, y en los amplificadores una voz mentolada seguía vociferando ideas inconexas por los aires…Caraotras negras…Vaticano…Chorillo marrón… Al cabo de unos cuarenta y cinco minutos nuestro querido líder dio otra muestra de su oratoria divina, y cuando se volvió a sentar en la silla presidencial se quedó tan dormido que no pudieron volver a despertarlo.



excelente prosa…. empalaga un poco la sátira…
P.D. el lider del cuento es un “JOSA”
Este es uno de los relatos que más me ha gustado: la atmósfera de detalles tan reales y grotescos al tiempo, el ritmo preciso, el final dosificado hasta las diez últimas palabras.
Es el relato que convirtió en fan de semeruco.com.ve, y surge una y otra vez en mi mente ante ciertos detalles de la realidad cotidiana, cumpliendo su función de cuento tradicional o mítico.
Lo copié en texto y lo pasé a los amigos para difundirlo off-line.
¡Una verdadera obra maestra! ¡Gracias!
Coincidencias!Buen texto amigo pero te lanzas. Dañaste la imágen que había creado de ti… Suerte!!!
Esta lectura es muy cómica y a la vez real. Es como una sátira acerca de algunos presidentes como el nuestro
Esta lectura de verdad fue muy buena y chistosa a la vez, me parecio que el lider era algo salado… de verdad recomiendo que la lean.. te felicito Amílcar… el cuento está fabuloso.. sigue asi y lograras muchisimos exitos..
att silvianny jhoana bastidas
te felicito, la lectura es muy buena e interesante
Los Felicito la lectura es muy interesante me gusto mucho
Me gusto y disfrute mucho de esta lectura¡¡
esta muy interesante y entretenida¡¡
de verdad felicito al escritor por suu gran imaginacion¡¡
att Amada Barrera
La lectura es muy interesante. Puede llegar a mostrar la realidad de la situacion venezolana.. a pesar de solo ser un relato. Es muy bueno analizarlo.
¡Felicitaciones! Un cuento delicioso que mete en la batidora las exageraciones oníricas de muchos. Interesante y sugerente.
¡Muchas gracias!
Cualquiera parecido con la realidad es mera coincidencia…. pero así son las vainas
Jajajaja. Ligerito. Me gustó mucho
Me gusto!! A pesar de ser un cuento es nuestra cruda realidad. Pero no pudo ser 2 añitos en vez de 30?? Jajajajaja
Mucho éxito en tus proyectos!!! Besos
Que buena construcción, le acabo de arrojar una mirada fulminante a este escrito, y me sigue gustando, ya despegaste! yo como ese man sigo sin dormir…y tu sigues en el camino literario correcto…un abrazo desde mi apto que arde como teja. Emily, enemiga intima de los dialogos mandados.
Buen texto, magnicida a su manera, especialmente conspirador contra la ceguera crónica de estos tiempos. Escribir es un oficio ¿no? y acá el Semeruco madura su pulpa bajo el sol de la creación. Felicidades.