Era tarde para arrepentirse, una maliciosa corriente de aire desvió el improvisado parapente de Mauricio contra el cableado rupestre que se izaba sobre la emisora del pueblo. Se suponía que lo arrojaría contra los cables y quedaría como los chicharrones de cerdo que venden en las carreteras, o por uno de aquellos golpes del destino y sus innumerables consecuencias, la suerte de éste aventurero pueblerino podría tomar un cariz más alentador, si tan sólo hubiese un corte de luz en el pueblo poco antes de que quedase colgado como una marioneta voladora.
Por allí el cuento iba muy bien, aunque debía solucionar el origen del milagro, de hecho tenía varios apuntes sueltos en mi agenda, pero nada que le daba forma al relato, las hojas de papel (cabe destacar que es bond reciclado e impreso por ambos lados) peregrinaban de la impresora a la papelera y de la papelera nuevamente al escritorio.
Mientras miraba el techo de la biblioteca como si la respuesta estuviera entre las tablas iluminadas por las lámparas de luz blanca, prendí la radio y la voz mentolada del locutor hablaba del fenómeno “El niño” y como éste calienta las aguas de nuestras costas sudamericanas, de los estragos que provoca a escala mundial, de cómo en Perú los pescadores se navegan por mares secos de cardúmenes y en Ecuador se ahogan entre peces. ¡Un fenómeno de estas características fácilmente sería la chispa final de algún cuento! Al fin tenía un milagro! Sería el racionamiento de energía que el gobierno venezolano ha venido realizando por la sequía que ha ocasionado el fenómeno de “El Niño” en los embalses de agua.
De nuevo recordé a Mauricio, lo visualizaba con su semblante manso e ingenuo, parado en lo alto de la montaña viendo las luces del pueblo brillar como lamparitas de iglesia, con sus ganas recias de probar su valía y ganarse la caja de Anís que apostó contra Joaquín Contreras tres días atrás en las fiestas patronales – ¡Si logras aterrizar en el pueblo todo ese Anís es tuyo, y te regalo un ovejo también- La frase se repitió por última vez en la mente de Mauricio antes que saltara al vació y sus botas de goma sobrevolaran los maizales que parecían dibujados con óleo. Con esa retahíla de hechos estaba seguro que podría darle vida al relato, busqué en el repertorio de mi I-Pod alguna canción para sumergirme en lo que estaba viviendo Mauricio mientras la brisa del campo acariciaba su pecho sudoroso. No hallé nada interesante.
Con la idea encaminada, restaba entrar en concentración y dejar que el placer de narrar se apoderará de mí, mis dedos ya rozaban el teclado cuando Brandom (mi labrador dorado) comenzó a ladrar echado en el suelo, hay quienes dicen que si un perro ladra de esta manera se trata de un mal presagio, la mayoría de las veces es porque alguien ha muerto, en mi caso, es porque estaban por racionar la luz en mi casa, antes de pestañar mi biblioteca quedó en penumbras, y los lomos de los libros eran silueteados por los rayos de luna que penetraban por el ventanal. Mauricio y su parapente rudimentario fueron tragados por el manchón negro de mi monitor, allí entendí que mi mal presagio no era el corte de luz, sino que ya no podría salvarlo.



Me encanta ésta historia, ligera al leerla, exquisita al devorarla! Buena combinación de temas, siempre con buen tono de narrativa!
Pobre Mauricio!! x(
Me costó leerlo. Los personajes me parecían muy hispanos, al estilo de “El tío de la vara” de RCTVE, una parodia de la España profunda (de La Mancha). Pero el toque del apagón me devolvió a la la ruda Venezuela actual.
Cuando vuelva la luz, intenta encontrarle una salida honrosa a Mauricio, no lo dejes para siempre en el aire, dale al menos un tropiezo con el cura aterrizando en el campanario, ¡hombre!
Por cierto, http://eltiolavara.biz/
Gracias Kelly, no hay nada más importante recibir éste feedback con quienes se toman la molstia de leerme, y en cuanto a Ana Cristina hay una sopresita preparada con ella.
Excelente, exquisita mezcla de historias!! No hay limites..
PD: Mauricio me recuerda a Ana Cristina.. Por cierto Amilcar y ella??? =S =/
Amilcar tremendo cuento! lograste muy bien ese efecto de eco. Un cuento en cuento!
Escribir es una tarea cruel no? No solo se trata crear mundos verosimíles, sino de crear empatía con el lector. Otra vez te felicito
¿cómo se narra la felicidad? ¿la tragedia? …¿como narraramos lo impredecible? dejaste atrás el brillo de la lamparita de iglesia y poca a poco vas a dejarnos ciegos,como el halo del sol de ayer al medio dia, tus palabras aparecerán cuando cierre los ojos, gracias!