escrito por: Amilcar | 10 Mar 2010

La última vez que vieron a Esteban Jiménez entrando a su apartamento, regresaba de echarse las cartas en un local esotérico que escogió al azar. Esa mañana de sequía inclemente, salió buscando respuestas sobre aquel sueño repetitivo donde dormía en una urna flotando en mar abierto, como si buscara una proeza gloriosa sólo para su imaginación.

Consultó su sueño con un viejo tarotista de facciones maltrechas, era de tez negra y usaba unos desgastados lentes de carey marrones. Bajo los cristales, sus ojos evidenciaban años de cansancio espiritual. La interpretación de su sueño no fue de lo más satisfactoria.

-Esto no puede ser ¡Es imposible!-

-Eso dicen las cartas hermano lo lamento-

-¿Cómo es que ese sueño de mierda significa que me voy a morir en seis días? ¿Cómo puede estar tan seguro de ello?-

-Es el designio de los santos hermano, tal vez su tarea en este mundo ha terminado, le recomiendo que ponga todo en orden-

-¿Hay algo que pueda hacer?-

-Espere a la muerte en paz-

-¿Es posible saber como voy a morir?-

-Los santos son tercos y misteriosos hermano, es mejor esperar sus designios con paciencia-

Paciencia, paciencia, paciencia, resonaba la frase en la mente de Esteban cuando las bisagras de la puerta anunciaban su llegada en el apartamento. Decidió darse un baño de novia para arrancarse de olores a chocolate, melaza y anís que pescó en la guarida del espiritista.

Pensó tantas formas de aludir a la muerte que se proyectaban en su mente como diapositivas, al tanto que las gotas heladas impactaban su sien para relajarlo de las migrañas que le provocaron las noticias del anciano-¡Ese viejo marico quería sacarme plata, seguro me quería brujear para salvarme de la muerte, ojala yo fuera  oncólogo para decirle que la próstata le va a explotar en dos días, a ver qué va a hacer, viejo marico!- dijo como si esperara respuesta del grifo -ya se lo que voy a haré para joderlo- escupió un buche de enjuague bucal y siguió mirándose en el espejo- me voy a encerrar seis días y me le aparezco allá a ver que coño me va a decir-

Después de la ducha revitalizante, Esteban se preparó un pan con vegetales y jamón de pavo, tomó un vaso de leche y un pan dulce que se endureció en el fondo de la nevera. Miró la comida con desconfianza- ¡Nah, no vaya a ser que me de una bacteria intestinal o una diarrea que me haga cagar el alma y me deje en el sitio- puso el pan en el plato- mejor me aguanto unos días, además no me vendría mal hacer dieta-

En la pared el reloj del pato Lucas movía sus brazos para marcar las 11:00pm. Esteban se sentía pesado y en verdad deseaba dormir –Me voy a aguantar esta noche sin dormir, no vaya a ser que me de un paro dormido, prefiero estar despierto y si algo pasa llamo a Martínez desde el balcón-

Pasó la noche viendo las películas de una sola X que pasan en los canales regionales, donde a los actores se les nota de sobra que no se saben las líneas y que no son actores serios por las corbatas de bacterias que usan antes de tirar en cada escena.

Llegó la mañana y se sintió orgulloso de ganarle el primer round a la muerte, de hecho, saber que no hubo ningún indicio de muerte en el ambiente  levantó su ánimo como para aventurarse a leer un libro. Luego de desenterrar una obra de Asimov entre las gavetas de objetos que alguna vez guardó con la excusa de que volvería a usar, Esteban retomó la lectura en la página 144 y la abandonó en la 146 cuando se dio cuenta que olvido las primeras 143. Así que pasó el día leyendo revistas amarillentas que reseñaban la muerte de la princesa Diana y que Francia ganó el mundial.

El día pasó rápido y fluido, Esteban decidió racionar el usó de su energía corporal durante sus días de enfrentamiento con la muerte. En la noche intentó ver las películas X de RCTV nuevamente, pero lo aburrieron tanto que decidió poner la televisora evangélica para permanecer despierto entre los gritos de los pastores que parecían dejar las hemorroides en cada acto.

Amaneció de la misma forma que anocheció, silenciosamente y sin previo aviso, los destellos de la televisión en la pared se fueron aclarando a medida que la luz penetraba por el balcón. Esteban  se postró en el mueble de la sala revisando la otra mitad de revistas que reseñaban la muerte de Kurt Cobain y el fin de grunge.  Releyó tanto el artículo que memorizó la cantidad de puntos y comas que había en cada párrafo.

Cuando llegó la noche, se postro frente al balcón para entretenerse con la imagen viva que regalaba la ciudad, abajo se veían los carros de los solteros vagabundos en movidas sospechosas, el ir y venir de los borrachos tambaleándose en las areperas. Cuando amaneció la imagen fue sustituida por las mujeres en uniformes bancarios y los taxis recogiendo a estudiantes somnolientos y apurados.

El hambre ya estaba haciendo los estragos que hace en los refugiados de guerra, Esteban quiso bañarse para recuperar vitalidad, pero pensó que sería de alto riesgo resbalar con su jabón y estrellar la cabeza contra los filos del grifo.  Repitió la rutina de las revistas y leyó los pronósticos del horóscopo para 1991, al leer su signo recordó que en segundo grado le robaron el morral de las tortugas ninjas, y entendió por qué decía que sufriría una pérdida trágica.

Los  días cuatro y cinco fueron un poco más aparatosos, la voz chillona del evangélico se desvanecía en sus oídos, el peso de sus párpados era prácticamente insostenible, por eso pensó que sería innecesario desgastar sus ojos leyendo artículos sobre el muro de Berlin y la invención del Fax. Los gases gástricos cada vez eran más amargos y calientes, la piel de sus brazos se veía avejentada como una concha de parchita. Esteban pasaba las horas imaginando como lucía la muerte, si vestía una capucha roída por el tiempo, o sería un caballero encantador de buena conversación y modales justos. –¿Y si es como Scarlett Johansson? ella tiene cara de inocente, a lo mejor se me hace más fácil negociarle una extensión de vida y mandársela al  marico que me metió en este peo- pensó con la mirada postrada en las fisuras del techo.

Llegó el amanecer del día seis, Esteban caminó como una momia torturada hasta sillón de la sala, su lengua pastosa de adhería en las paredes porosas de su paladar que pasó seis días enteros sin degustar un  mísero bocado, apenas tenía fuerzas para moverse, la única voz que escuchaba era la de su pensamiento, sus ojos veían los objetos en matices opacos y no lograban recrear formas exactas, sentía sus neuronas haciendo implosión, era una tortura para él armar una frase coherente, se imaginaba a la muerte como Scarlett Johansson, cubierta por un capuchón negro, siendo encantadora y formal, en el último instante de lucidez que pudo permitirse entendió que ya no tenía fuerzas para vencer aquella muerte casual, y se rindió ante sus formas misteriosas de actuar, así que prefirió cerrar los ojos para soñar que dormía flotando en una urna.

clasificado bajo la categoria: Destacados, Literatura Ligera

7 comentarios

  1. Olga_Rey dice:

    Por fín el filtro de seguridad de la oficina me permitió entrar a la página. Fantasma, tu cuento negro me ha sacado más de un par de sonrisas… necesario es invitarte a mi programa para hablar a lengua suelta de este rincón lleno de imágenes y lugares que, como plastilina, se amoldan al ánimo y las ganas de cada ser…

    Grande Fantasma!

  2. Sandra dice:

    me encanto! primera vez que entro en este blog :) éxitos sigan así

  3. francisco materan dice:

    zzzzzzzz…jajajaja…

  4. Jose dice:

    Resulta interesante la literatura, durante la lectura me vino a la mente esta frase “Porque luchar contra un destino escrito”, los pensamientos y hechos de la vida se basan en lo que no sabemos que ocurrida en nuestras vidas, y si intentamos averiguarlo, solo encontraremos las maneras de no vivir esperando el destino conocido, que sin importar lo que hagamos llegara.

  5. Kelly Linares dice:

    A tu Salud, a la de semeruco, a la del exito, a la de Esteban, a la del libro y a la de la eternidad que deseo tenga tu pluma!!
    Excelente leccion.. fuerte y dura!! ;)

  6. Maja dice:

    Definitivamente… cada vez mejor… seguiré pendiente de las obras geniales de esta galería

  7. Estefania dice:

    Jajaja que bueno, soberbio e irónico!! Buena comparación de la muerte… Yo quisiera al Sr. Pitt

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